Castillo
Fue uno de los primeros autores argentinos que leí en profundididad. Había algo en verdad mágico para mi en esa experiencia, y no tenía nada que ver con la literatura. Y es que resulta que en el colegio nos hacían leer novelas, cuentos y poemas. Las maestras más abiertas nos daban para leer a Cortazar o quizás algo de Haroldo Conti. Pero había un muro infranqueable. Y es que ellos llevaban mucho tiempo muertos. Todos ellos. Y cuando te mostraban una fotografía de ellos (en especial de Borges) y parecían un dinosaurio, entonces esa distancia de años pasaba a ser de siglos, continentes. Pero eso cambió cuando conocí los cuentos de Abelardo Castillo y Juan Gelman. Sí, por algún motivo, a los vivos se los llamaba con el nombre completo. Recién cuando morían pasaban a tener esa fría jerarquía de quien es magnífico pero -de ahora en más- por siempre inaccesible. Pero los dos estban vivos en ese momento, y eso mismo los convertía en una especie de gigantes vivien...